Fiesta de inauguración
El cuadro chachi que nos regaló Alba para que cada invitado que venga a casa deje su hoja (o su helicóptero/barco/espíruto del bosque... en su defecto).
Sin duda cualquier excusa es buena para celebrar una fiesta con tus amigos, pero una inauguración oficial de un piso merece algo guay con gente grande.
Superados los problemas de logística (¿de dónde sacamos tantas sillas?, ¿habrá suficiente comida para todos?, *¿nos matarán los vecinos?, ¿cuál de todas es mi copa?) al final pudimos echarnos unas buenas risas entre todos.
Ahora que oficialmente sabéis dónde vivimos, sólo esperamos que vengáis muchas veces a visitarnos porque una casa vacía es peor que un día sin sol ¿no?
Así que una vez más, GRACIAS amigos por ser tan chachis ¡si hasta tragistéis una fuente de chocolate!
12 litros de cerveza, 2 botellas de champagne, mucha ginebra/whisky/vodka/ron, 2 kg de chocolate, cientos de perritos calientes y unas cuantas toneladas de chuches después llegó la post-fiesta, es decir LA HORA DE LA LIMPIEZA... ¡chan, chan, chan! Nada que una aspiradora, un estropajo y un Domingo de resaca no puedieran solucionar.
** Mención de honor a nuestros ADORABLES VECINOS que nos animaron a que hiciéramos la fiesta porque 'es nuestra casa, somos jóvenes y tenemos que disfrutar'. ¿Se puede tener más suerte vecinal?
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